Desvelando los misterios de la diplopía fisiológica: una investigación sobre la distancia interpupilar y la supresión ocular

En el ámbito de la visión humana, se entrelazan complejos y cautivadores mecanismos fisiológicos y neurológicos que nos permiten percibir nuestro mundo. Nuestra visión, la cual frecuentemente subestimamos, implica una miríada de procesos que cooperan sin problemas, formando la vista coherente y tridimensional de nuestro entorno en la que confiamos a diario. Entre estos procesos, el fenómeno de la diplopía fisiológica, una forma de visión doble, destaca como un enigma curioso que a menudo pasa desapercibido. Esta entrada de blog tiene como objetivo arrojar luz sobre este aspecto intrigante de la visión humana, centrándose específicamente en el papel de la distancia interpupilar (IPD, por sus siglas en inglés) y la supresión ocular en la manifestación y percepción de la diplopía fisiológica.





Una referencia clave que informa significativamente esta exploración es el libro de Susan Barry, "Fixing My Gaze: A Scientist's Journey Into Seeing in Three Dimensions". Barry, una neurobióloga que experimentó una transformación en su percepción visual más tarde en la vida, ofrece conocimientos únicos sobre el funcionamiento del sistema visual humano. Su viaje proporciona un contexto valioso para comprender las complejidades de nuestra visión y cómo aspectos como la diplopía fisiológica encajan en el panorama general de la percepción visual.


En este blog, nos adentramos en el cautivador mundo de la diplopía fisiológica, guiados por las ideas extraídas de las experiencias y la experiencia científica de Barry. A través de esta exploración, esperamos ampliar nuestra comprensión de este fenómeno visual único, apreciar aún más la complejidad de nuestra percepción visual y destacar el papel importante que tanto la IPD como la supresión ocular desempeñan en la configuración de nuestra vista. Únete a nosotros mientras nos embarcamos en este viaje de descubrimiento, sumergiéndonos en los procesos invisibles que nos permiten ver nuestro mundo como lo hacemos.



Sección 1: Comprendiendo la Diplopía Fisiológica


La diplopía fisiológica es un aspecto fascinante de la visión humana, una experiencia de visión doble que comúnmente pasa desapercibida. Este fenómeno ocurre cuando un objeto en nuestro campo de visión cae fuera de la porción de superposición de los campos visuales de nuestros dos ojos, lo que hace que cada ojo vea una imagen diferente. El cerebro suele fusionar las dos imágenes en una sola percepción visual, creando una vista tridimensional de nuestro mundo (Schneider, Grützner y Sluming, 2014). Sin embargo, en el caso de la diplopía fisiológica, debido a que las imágenes son demasiado diferentes, el cerebro no las fusiona, lo que resulta en la percepción de dos imágenes distintas.


Aunque esta forma de visión doble puede parecer disruptiva, generalmente no interfiere en nuestras experiencias visuales diarias. La razón de esto radica en un fenómeno conocido como supresión ocular (Birch, 2013). La supresión ocular es un proceso neuroprotector en el que el cerebro ignora activamente la imagen secundaria, lo que nos permite mantener un campo visual coherente (Birch, 2013). Este proceso subconsciente es tan efectivo que la mayoría de las personas no son conscientes de la diplopía fisiológica, a pesar de experimentarla varias veces durante el día.


Comprender la diplopía fisiológica no solo brinda conocimientos sobre el funcionamiento complejo de nuestro sistema visual, sino que también sirve como testimonio de la notable adaptabilidad del cerebro humano.


Referencias:


  1. Birch, J. (2013). Binocular Vision. In E. Rosenbloom & D. A. Bowers (Eds.), Rosenbloom & Morgan's Vision and Aging. Butterworth-Heinemann.
  2. Schneider, K. A., Grützner, T. M., & Sluming, V. (2014). Visual perception of spatial extent from texture and motion cues. Vision Research, 103, 67-77. https://doi.org/10.1016/j.visres.2014.08.019



Sección 2: La importancia de la distancia interpupilar


La distancia interpupilar (IPD) desempeña un papel esencial en la visión humana y, específicamente, en el fenómeno de la diplopía fisiológica. La IPD es la distancia entre los centros de las pupilas de los dos ojos y generalmente varía entre las personas, siendo aproximadamente de 62 mm para los hombres y 59 mm para las mujeres en adultos promedio (Dodgson, 2004).


La IPD es crucial para determinar el grado de superposición entre los campos visuales de los dos ojos, un espacio donde es posible una visión fusionada y única. Más allá de esta región de superposición, los dos ojos perciben imágenes diferentes, lo que conduce a la diplopía fisiológica. Sin embargo, debido a la interacción entre la IPD y la supresión ocular, esta visión doble pasa desapercibida en general (McKee, Levi y Movshon, 2003).


Comprender la IPD proporciona información sobre por qué la diplopía fisiológica ocurre principalmente en la región correspondiente a la IPD. Dado que los ojos están ubicados a una cierta distancia entre sí, ven objetos fuera del campo de superposición desde ángulos ligeramente diferentes, creando la disparidad que lleva a la diplopía fisiológica (Barry, 2009).


En resumen, la IPD juega un papel crucial en la determinación de la región espacial en la que percibimos imágenes únicas y coherentes, así como en las áreas donde experimentamos la diplopía fisiológica. Además, arroja luz sobre cómo las sutiles diferencias anatómicas pueden tener un impacto profundo en la forma en que percibimos el mundo.


Referencias:


  1. Barry, S. R. (2009). Fixing My Gaze: A Scientist's Journey Into Seeing in Three Dimensions. Basic Books.
  2. Dodgson, N. A. (2004). Variation and extrema of human interpupillary distance. Proceedings of SPIE, 5291, 36-46. https://doi.org/10.1117/12.529999
  3. McKee, S. P., Levi, D. M., & Movshon, J. A. (2003). The pattern of visual deficits in amblyopia. Journal of Vision, 3(5), 380-405. https://doi.org/10.1167/3.5.5



Sección 3: El papel de la supresión ocular


La supresión ocular es un mecanismo complejo pero crucial dentro del sistema visual humano. Este proceso permite que nuestro cerebro "suprima" o ignore una de las dos imágenes dispares de nuestros ojos, evitando así la confusión visual y manteniendo una vista clara y única del mundo (Birch, 2013). En esencia, la supresión ocular es un logro neurológico que optimiza nuestra percepción visual, especialmente cuando nos enfrentamos a estímulos visuales conflictivos.


Nuestro cerebro utiliza principalmente la supresión ocular para manejar la percepción de la diplopía fisiológica. Cuando nuestros ojos ven un objeto fuera del campo visual superpuesto (que está determinado por la distancia interpupilar, o IPD), cada uno transmite una imagen distinta al cerebro. En lugar de intentar fusionar estas imágenes dispares, el cerebro emplea la supresión ocular, ignorando efectivamente una de las imágenes (McKee, Levi y Movshon, 2003). Esta estrategia visual sofisticada nos ayuda a mantener un campo visual coherente y hace que los efectos potencialmente disruptivos de la diplopía fisiológica pasen desapercibidos en nuestra vida diaria (Barry, 2009). Es decir, si miramos un objeto distante y colocamos un lápiz a unos 10 cm de la nariz, podemos ver doble, y al mover el lápiz hacia la derecha o la izquierda, se puede observar que hay un momento en el que esta diplopía ya no se aprecia debido a la supresión.


En conclusión, la supresión ocular juega un papel crucial en el mantenimiento de nuestra percepción visual sin problemas. Su interacción con la IPD en el manejo de la diplopía fisiológica ejemplifica los mecanismos intrincados que rigen nuestro sistema visual.


Referencias:


  1. Barry, S. R. (2009). Fixing My Gaze: A Scientist's Journey Into Seeing in Three Dimensions. Basic Books.
  2. Birch, J. (2013). Binocular Vision. In E. Rosenbloom & D. A. Bowers (Eds.), Rosenbloom & Morgan's Vision and Aging. Butterworth-Heinemann.
  3. McKee, S. P., Levi, D. M., & Movshon, J. A. (2003). The pattern of visual deficits in amblyopia. Journal of Vision, 3(5), 380-405. https://doi.org/10.1167/3.5.5



Sección 4: La interacción entre la diplopía fisiológica, la IPD y la supresión ocular


En nuestra exploración de la visión y cómo percibimos nuestro mundo, dos componentes críticos: la distancia interpupilar (IPD) y la supresión ocular, emergen como actores vitales en el fenómeno de la diplopía fisiológica. La sinergia de estos dos elementos dentro del sistema visual forma un pilar fascinante de nuestra percepción visual.


La IPD, definida como la distancia entre las pupilas de nuestros ojos, establece las bases de nuestra visión binocular al crear los campos visuales superpuestos de los dos ojos. Dentro de esta región de superposición, nuestro cerebro fusiona con éxito las dos imágenes ligeramente diferentes en una única vista tridimensional (Dodgson, 2004). Sin embargo, cuando un objeto cae fuera de este campo de superposición, cada ojo captura una imagen distinta debido a los diferentes ángulos de visión, lo que conduce a la diplopía fisiológica (Barry, 2009).


Aquí es donde interviene la supresión ocular, un ingenioso mecanismo neurológico. La supresión ocular ayuda a nuestro cerebro a 'ignorar' o suprimir una de las dos imágenes dispares, evitando así la confusión visual y manteniendo una visión clara y única (Birch, 2013).


Esta interacción entre la IPD y la supresión ocular es particularmente evidente en el contexto de la terapia visual con la cuerda de Brock (llamada así por Frederick W. Brock). Este método terapéutico, utilizado a menudo para pacientes con deficiencias en la visión binocular, emplea una cuerda con varias cuentas de colores para entrenar la coordinación visual y la percepción de profundidad. Al enfocarse en una cuenta a la vez mientras se es consciente de las imágenes dobles (diplopía fisiológica) de las otras cuentas, los pacientes pueden mejorar su control sobre la convergencia ocular y la supresión.


Frederick Brock es conocido por su trabajo en terapia visual, particularmente por su desarrollo del método de entrenamiento visual con cuerda de Brock. Su trabajo ha influido en gran medida en nuestra comprensión y tratamiento de los trastornos de la visión binocular.


En resumen, la IPD y la supresión ocular trabajan juntas para crear las condiciones de la diplopía fisiológica y, al mismo tiempo, garantizar que no interrumpa nuestra visión coherente. Estos dos elementos ejemplifican la notable adaptabilidad y complejidad del sistema visual humano.


Referencias:


  1. Barry, S. R. (2009). Fixing My Gaze: A Scientist's Journey Into Seeing in Three Dimensions. Basic Books.
  2. Birch, J. (2013). Binocular Vision. In E. Rosenbloom & D. A. Bowers (Eds.), Rosenbloom & Morgan's Vision and Aging. Butterworth-Heinemann.
  3. Dodgson, N. A. (2004). Variation and extrema of human interpupillary distance. Proceedings of SPIE, 5291, 36-46. https://doi.org/10.1117/12.529999
  4. McKee, S. P., Levi, D. M., & Movshon, J. A. (2003). The pattern of visual deficits in amblyopia. Journal of Vision, 3(5), 380-405. https://doi.org/10.1167/3.5.5
  5. Brock, F. (1944). Fusion Disturbances In Binocular Vision. Clinical and Experimental Optometry, 27(1), 30–36. https://doi.org/10.1111/j.1444-0938.1944.tb03185.x


Conclusión:


A lo largo de esta discusión, hemos desentrañado los mecanismos complejos que subyacen al fenómeno de la diplopía fisiológica y su relación con la distancia interpupilar (IPD) y la supresión ocular. La IPD, al determinar la superposición de los campos visuales de los dos ojos, sienta las bases para la visión binocular y establece las condiciones para que ocurra la diplopía fisiológica cuando un objeto está fuera de esta región. La increíble capacidad del cerebro para 'ignorar' una de las dos imágenes dispares a través de la supresión ocular asegura una visión clara y única, lo que hace que la diplopía fisiológica pase desapercibida en su mayoría en nuestra vida cotidiana.


La complejidad de estos mecanismos se demuestra de manera efectiva a través de métodos terapéuticos como la terapia visual con la cuerda de Brock. Este enfoque terapéutico aprovecha la interacción entre la supresión ocular y la IPD para ayudar a los pacientes con deficiencias en la visión binocular.


Comprender el funcionamiento intrincado de nuestro sistema visual puede tener implicaciones significativas tanto en el ámbito clínico como en el de la investigación. Ayuda a los clínicos a diagnosticar y tratar trastornos relacionados con la visión y abre nuevas vías para estrategias terapéuticas más efectivas. Para los investigadores, abre nuevos horizontes para una mayor exploración del extraordinario sistema visual humano.


Sin embargo, nuestra comprensión aún está en evolución y quedan muchas preguntas por explorar. ¿Cómo podemos aprovechar este conocimiento para desarrollar intervenciones más efectivas para los trastornos de la visión? ¿Cómo difieren estos mecanismos entre las personas y en diferentes grupos de edad? Responder a estas preguntas no solo profundizará nuestra comprensión de la visión, sino que también contribuirá significativamente a mejorar la salud y la calidad de vida humana.



DOO. Sara Palomé 

Optometrista, Olot 


Dr. Zeyad Zaben, 

Optometrista, Gavà

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